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viernes, 18 de febrero de 2011

Como apareció al arco iris

En los días de la gran sequía, Nunkchat, el gran búfalo, estaba enfadado. Junto a su gran manada, se movía de un lado a otro de la pradera en busca de hierba sin encontrar gran cosa. Los búfalos tenían hambre y estaban irritados. Pateaban el suelo con toda su fuerza y la Tierra misma se estremecía. A cada pisotón de búfalo enfadado, la tierra se alejaba mas de la nubes y la lluvia se hacía mas escasa.

Y los búfalos se enfadaban mas y pateaban mas y las nubes se alejaban mas de la tierra.

Y los demás animales se enojaron con los búfalos, creyéndoles culpables de la sequía. Les atacaban, les molestaban o les ignoraban. Los búfalos, viéndose acorralados, se sentían incomprendidos y se enfurecían aún mas. Cada vez mas pisotones, cada vez mas sequía.

Entre la furia de unos y otros, las fuentes dejaron de manar y los ríos se secaron. Empezaron a verse los primeros cadáveres, no solo de búfalos sino de todo tipo de animales. Las nubes, horrorizadas del espectáculo, cada vez tenían menos interés en acercarse a la tierra.

Y la sequía llegó al Bosque Encantado, donde viven las hadas. Las hadas, viendo faltar el agua, enviaron a sus exploradoras al reino humano, para averiguar si había algún problema. Por largo tiempo, las hadas habían vivido en su Bosque sin entrar al reino humano. Cuando las exploradoras volvieron e informaron del problema, el consejo supremo de las hadas se reunió.

El consejo decidió que la furia y la sinrazón de los animales podía hacer que una sequía pasajera se convirtiera en permanente y acordó actuar. Las hadas de los siete colores volarían en el cielo formando un arco y esa sería la señal para la magia de las hadas. Todas ellas se aplicarían sobre los animales para hacerles apreciar la belleza del arco de colores. Convinieron en que era mejor contar con Nunkchat como aliado y le informaron del plan.

Las ninfas de las fuentes del Bosque Encantado tendrían un papel esencial en el plan. Las hadas enviaron una mensajera a parlamentar con ellas y acordar una acción conjunta.

Las hadas además acordaron no estar tan separadas por tan largo tiempo del reino humano y idearon un sistema para ello.

A la hora señalada, las hadas de los siete colores partieron hacia el cielo del reino de los humanos. El arco que formaron fue tan espectacular que casi no necesitaron que Nunkchat parara de patear y mirara al cielo, bramando para avisar a los búfalos. Todos se quedaron maravillados de la belleza del arco en el cielo que inmediatamente olvidaron su hambre y su furia.

Las restantes hadas influyeron en que los demás animales advirtieran la presencia del arco en el cielo y su efecto fue inmediato. Todos admiraban la belleza y olvidaron las disputas.

Y por un segundo, simultáneamente en todo el reino de los humanos, se hizo la paz y se admiró la belleza.

Ese era el momento que esperaban las ninfas, que habían viajado hasta las nubes. Acercaron las nubes a la tierra y se puso a llover.

Y desde entonces, cuando llueve y hace sol, las hadas de los siete colores salen a formar el arco que tanto maravilla. Desde entonces, el arco iris nos detiene en nuestro diario quehacer, problemas y disputas y por un segundo, admiramos la belleza.

Y Nunkchat, el que habló con las hadas, perdió el color en su pelaje y se convirtió en el búfalo blanco, pero eso es otra historia....

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